miércoles, 13 de marzo de 2013

El triple agente de la CIA, KGB y MI6

Yo fui agente de la CIA, KGB y MI6 al mismo tiempo. Ahora lo puedo confesar porque estamos en el fin de la historia y no pasa nada.


Yo llegué a meterme en ese lio cuando los precios del petróleo cayeron en 1986 y estaba preocupado porque no había trabajo. Así que metí mi curriculum vitae en todas las agencias de inteligencia y espías del mundo. Estaba tan desesperado que le envié una  carta a la Mabaheth de Arabia Saudita y la Mossad Israelí, lo cual me obligaría a convertirme al Islam y el judaísmo si me aceptaban.

Imagínense mi felicidad cuando me llegaron varias docenas de invitaciones para entrevistarme! Tenía tantas que decidí ser selectivo. Solamente acepté las invitaciones de la CIA, la KGB, y el MI6. Las entrevistas fueron todas iguales. Me preguntaron muchas banalidades, me hicieron tomar 8 vasos de whisky, vodka y ginebra respectivamente para después hacerme caminar por un pasillo y abrir una puerta con una llavecita.  Finalmente me hicieron salir por la ventana de un 6to piso, caminar por la cornisa, y entrar por otra ventana  sin hacer mucho ruido. Eso fue todo.

Debo admitir que en aquella época era un poco loco, y cuando me llegaron las ofertas de trabajo de las tres agencias decidí tomarlas todas al mismo tiempo. El sueldo triple era buenísimo, y cuando uno es espía puede mentirle al jefe y decirle que está en algo secreto que no le puede revelar,  cuando en realidad está de viaje trabajando para otra agencia.
Como el trabajo de espía involucra ser mirón y escribir informes, a veces me la arreglaba para enviarle el mismo informe a las tres al mismo tiempo, lo cual me ahorraba muchísimo trabajo.  Por ejemplo, cuando estaba en Birmania, todo iba por triplicado pues en realidad a nadie le importaba mucho lo que pasaba en ese país (el gobierno era muy represivo y se la pasaba matando a sus propia gente, pero nunca hablaba mal de las grandes potencias).
Una vez pasé un susto enorme, porque la CIA me envió a reunirme conmigo, que trabajaba con el MI6, y al mismo tiempo la KGB me pidió que grabara la conversación entre los dos lados. Imagínense que lio. Por suerte el trabajo que me había dado el MI6 era sacar copias de artículos de la prensa española sobre Felipe González Márquez, los cuales tenía que pasarle a la CIA. La CIA no estaba interesada en ese señor pero siempre buscaban excusas para comprarle información al MI6 porque sabían que los ingleses andaban cortos de plata. El caso es que me la ingenié para pasar los documentos de un lado a otro,  grabé una conversación entre mi mismo, y todo salió bien.
Eventualmente decidí renunciar de la KGB y el MI6, porque la CIA me ofreció un puesto en el departamento de investigación en un laboratorio, trabajando 40 horas a la semana.
 
Por suerte no tuve un conflicto laboral, la   KGB estaba desmoralizada porque Gorbachov no los dejaba torturar, y los ingleses estaban tan cortos de dinero que teníamos que enviar  mensajes secretos por correo. Ambos me dejaron ir sin causarme problemas.
El trabajo en el departamento de investigación de la CIA fue muy divertido mientras duró (eventualmente volví a un trabajo más o menos normal).
Imagínense, me pusieron a diseñar tecnología para asesinar a los líderes de otros países. Por eso es que se lo del mosquito con el tanquecito lleno de cáncer que mató al Presidente Chávez de Venezuela…yo trabajé en eso. Este programa se considera un fracaso.  Se realizó una prueba piloto con políticos de países débiles (o sea que no podrían hacer nada si se enteraban).  Así le enviamos mosquitos a Dilma Rouseff,  Lula da Silva, Fernando Lugo, Cristina Fernandez,  y Hugo Chávez.
Pero solamente el de Chávez funcionó más o menos, para colmo se demoró 20 meses en matarlo desde el momento que el mosquito lo picó.  A los otros enemigos del imperio los curaron. Por eso el programa se considera un fracaso, porque uno no puede estar enviando mosquitos asesinos para que fallen el 80 % del tiempo.
Yo estaba convencido que era  mejor usar la imaginación que tecnología exótica. Por ejemplo, a mí se me ocurrió enviarle un Kama Sutra encuadernado en cuero a Ernesto Kirchner. El se lo debe haber leído el día que lo recibió, porque murió esa noche metido en la cama con Cristina.
También estuve encargado  de  la eliminación de Fidel Castro. A Fidel le enviamos una  caja enorme llena de bolas de quesos duros de todo tipo.
A Fidel le encantó el regalo, se lo probaron para asegurarse que no estaba envenenado, y el muy tonto se lo comió casi todo en una semana. Después de empacharse de esta manera a Fidel le dió un estreñimiento lácteo llamado tensis anum caseii, le salieron hemorroides internas, y como yo pronostiqué el dictador cubano rehusó operarse hasta que era muy tarde. Fidel se murió y ellos  sacaron un doble, pero ese viejo casi no habla, y tuvieron que darle el mando a su hermano Raúl, que en realidad es capitalista pero lo tiene escondido.
Estoy  muy orgulloso de este caso. Y creo que la CIA me hubiera dado una medalla si no fuera una organización con un secretismo enorme, donde los asesinatos no se cuentan en la evaluación del empleado.
Hoy día la CIA no es la misma de antes. Asesinan a la  gente con cohetes lanzados por avioncitos  a control remoto, y  mis colegas del departamento de investigación están todos retirados, así como lo estoy  yo.
 

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